El lugar donde el cielo y la tierra se besan


Un día un mercader de cierta caravana se dirigió a su compañero y le dijo: “ven, te enseñaré el lugar donde el cielo y la tierra se tocan tan estrechamente, que parece que se están besando”.

Durante mis viajes he buscado este lugar, más aún, siempre encabeza mis itinerarios. Pero en cada viaje acabo decepcionada. Cada vez que creo haber encontrado el lugar, parece que me elude.

Mientras maduramos espiritualmente nos damos cuenta de que no necesitamos ir muy lejos para encontrar el lugar descrito por el mercader. No tenemos que aventurarnos alrededor de medio mundo para encontrarlo, ni aislarnos de los otros para poder ver el lugar más claramente.

Y eso es lo que muchos de nosotros nos percatamos un buen día: de que el lugar donde el cielo y la tierra se tocan es donde estamos parados, siempre y cuando ponemos la intención. Está en nuestro interior.