La meditación: el arte de estar relajado y alerta

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Una pregunta que me hacen con frecuencia es «¿Qué diferencia hay entre relajación y meditación?», y tienen razón al sospechar que la meditación es algo más que simplemente estar relajado.

La meditación es un estado mental tranquilo y alerta; el cuerpo está relajado y la mente concentrada. Los pensamientos quedan a un lado y nos sentimos en armonía con las sensaciones del momento.

La relajación, en cambio, se da cuando la mente va de un lado a otro, entre el sueño, la fantasía y el pensamiento. Podemos estar medio despiertos y no saber lo que estamos pensando. Es un estado agradable, pero fuera de control.

Tenemos más posibilidades de sentirnos relajados y alerta cuando nos concentramos en algo que nos gusta, como por ejemplo:

  • Escuchar música
  • Observar los pájaros en el jardín
  • Practicar yoga, o cualquier ejercicio con conciencia
  • Ducharse
  • Comer un melocotón
  • Hacer un ramo floral
  • Estar acostado escuchando el viento y la lluvia

Una señora me dijo: «Cuando mis hijos eran pequeños, por las tardes me tendía en el sofá para descansar un rato. Mis ojos estaban cerrados y mi cuerpo parecía dormido, pero yo estaba bien despierta. Los vigilaba escuchando los ruidos que hacían». Estaba relajada, pero su mente estaba alerta.

También podemos sentirnos relajados y alerta estando sentados en una silla, notando nuestro cuerpo expandirse y contraerse al respirar. Esto es, en realidad, meditar con la respiración.

La meditación es un acto de equilibrio: podemos estar relajados pero no muy despiertos, o podemos estar alerta pero físicamente en tensión. A veces necesitamos relajarnos más y otras veces necesitamos despabilarnos. Generalmente estamos demasiado alerta, porque nuestras ansiedades nos mantienen en tensión. Con la práctica y afinando, podemos alcanzar lo mejor de ambos mundos.

Al principio de un curso de meditación, los alumnos frecuentemente cometen el error de entrar en estado de somnolencia, y yo me alegro que así sea. Es más fácil despertar una mente relajada que calmar una excesivamente alerta. ¡Para algunas personas es un gran logro dormirse en una silla en una habitación llena de gente! Al llegar a las últimas semanas, sin embargo, sabrán mantenerse mentalmente despiertos aunque sus cuerpos estén relajados.

La concentración y sus instrucciones básicas

Mantenemos la mente alerta mientras nos relajamos concentrándonos en algo. Esto nos ayuda a mantenernos despiertos e impide pensamientos que nos distraigan.

Las instrucciones básicas para la mayoría de meditaciones son las mismas:

  1. Relajarse.
  2. Elegir algo para concentrarse y explorar.
  3. Si la mente se distrae, traerla nuevamente a la concentración.
  4. Dejar de lado todo lo demás.

En otras palabras, a la mente le asignamos una tarea sencilla para mantenerla alejada de las preocupaciones. Por ejemplo, contamos las respiraciones o decimos un mantra. Esa es nuestra ancla. Cuando nuestra atención sé pierde, nos esforzamos por hacerla volver.

Parece un trabajo que cuesta hacer, y en realidad así es. Nos encanta jugar con nuestros pensamientos, perseguir los buenos y pelearnos con los malos. No queremos dejar de lado nuestras preocupaciones y fantasías, por más frustrantes que sean, y sin embargo, está claro que tenemos que deshacernos de esta lucha si queremos relajarnos. Dejar de lado, dejarse ir, puede ser un trabajo difícil.

La concentración es la técnica básica de casi todas las meditaciones. La expresión puede ser problemática para algunas personas que la asocian con tener el entrecejo fruncido y una firme determinación. Por este motivo, algunos profesores dicen que sus prácticas no requieren concentración, pero en realidad esto no es así.

Una buena concentración es placentera. Es como un niño fascinado con un juguete: sensaciones y sentimientos, no pensamientos. Estamos concentrados cuando todos los otros pensamientos y sensaciones quedan momentáneamente apartados o empequeñecidos. La concentración sucede de forma natural, como en los ejemplos que aparecen antes, pero también es una habilidad que se puede desarrollar.

Fuente: Aprenda a meditar de Eric Harrison