El estudio científico de los sueños lúcidos

En 1953, Aserinsky y Kleitman descubrieron que los sueños tendían a producirse en fases marcadas por movimientos oculares rápidos. En 1959, Michel Jouvet notó que, en esos periodos, las ondas registradas en un electroencefalograma eran comparables con las de la vigilia. Para referirse a ellos acuñó el término sueño paradójico, que se caracteriza por una atonía muscular. Sólo los ojos, las extremidades de los miembros y los músculos responsables de la respiración y de la circulación sanguínea no se paralizan.

Electroencefalograma con sueño paradójico. Los movimientos oculares rápidos señalados por una línea roja.

La existencia del fenómeno sólo se podía demostrar mediante señales enviadas voluntariamente al sujeto dormido. En ese sentido, William Dement y H. P. Roffwarg habían demostrado que la dirección de los movimientos oculares registrados durante el sueño paradójico coincidían a veces con la orientación de la mirada en el sueño, como se había registrado en los informes de los sujetos. Esta constatación brindaba la llave de la comunicación desde el estado de sueño lúcido, pues esto posibilitaba acordar una secuencia específica de movimientos oculares que el sujeto enviaría durante un sueño lúcido y que se registraría mediante una prueba de polisomnografía.

Con base en lo anterior, el de 12 abril de 1975 se produjo la primera prueba del sueño lúcido por Keith Hearne en la Universidad de Hull en el Reino Unido. Su sujeto Alan Worsley señaló la toma de conciencia en un sueño mediante un código ocular acordado de antemano. Estas señales se registraron durante una fase de sueño paradójico. Así se demostró que era posible ser consciente en medio de un sueño.

Los resultados de Hearne no tuvieron una gran difusión. El primer artículo en una revista científica reputada sólo se publicó en 1981, siendo su autor Stephen LaBerge de la Universidad de Stanford, quien realizó independientemente una demostración similar para su tesis de doctorado.

En los años 1970, la reedición de los escritos de Kilton Stewart sobre los senoi, una etnia malasia, propagó la opinión según la cual el control del sueño (y de ahí el sueño lúcido) desempeñaba una función preponderante en su vida social y que se enseñaba desde muy temprana edad. Sin embargo, aunque el sueño y sus contenidos son de gran importancia para este grupo, varios estudios recientes han desmentido la hipótesis de que controlan o son lúcidos durante los sueños.

Desde los años 1980 hasta nuestros días, se han realizado varias investigaciones sobre el sueño lúcido, principalmente por la Universidad Stanford y el Lucidity Institute fundado por Stephen LaBerge.

fases del sueño

Psicofisiología del sueño paradójico

Las experiencias realizadas trataron sobre los medios para inducir y prolongar la lucidez onírica; sobre las diferencias de contenido entre los sueños comunes y los lúcidos; sobre la estimación del tiempo pasado en sueño lucido, en comparación con el de la vigilia; sobre las correspondencias fisiológicas entre las actividades reales y soñadas, por ejemplo sobre la facultad del soñador de modificar su ritmo respiratorio o sobre la manera en que su actividad sexual onírica se registra en diferencias fisiológicas; sobre los medios de comunicarse del soñador mediante señales oculares; sobre la relación entre la actividad cerebral y la del sueño (la lateralización de las funciones cerebrales se registra en los sueños lúcidos, siguiendo cada hemisferio especializado las pautas funcionales de la vigilia, como cantar o contar).

Todos estos resultados respaldan la conclusión de que las tareas cognitivas y los movimientos soñados durante el sueño paradójico provocan en el cerebro (y en menor medida en el resto del cuerpo) efectos similares a los de la vigilia. Las zonas cerebrales que se activan durante el sueño son pues las mismas que se ven exigidas durante la vigilia.

Aprendizaje motor en el sueño lúcido

Estos resultados ofrecen una base teórica que permite medir el efecto de un aprendizaje motor gracias a un entrenamiento en estado de sueño lúcido. Los estudios de Tholeyhan mostrado así que un deportista entrenado podía sin problema reproducir en sus sueños lúcidos movimientos complejos como los del esquí o la gimnasia y que este tipo de aprendizaje podía conducir a un mayor rendimiento.

Aplicaciones clínicas

Se han sugerido varias pistas sobre las aplicaciones terapéuticas y psicológicas del sueño lúcido, como el tratamiento de las fobias o de el trastorno por estrés postraumático.

En un marco inspirado en la psicoanálisis jungiano y en la terapia Gestalt, el punto que con más frecuencia se ha investigado es la integración de los diferentes elementos de la psique, que se supone están representados por los personajes encontrados en el sueño, mediante un comportamiento adecuado con el fin de manejar las situaciones desagradables.

Un primer modelo de interacción con los personajes fue propuesto por Patricia Garfield. En este método, cuyo origen atribuyó al pueblo senoi, se debe afrontar y eliminar sistemáticamente a los personajes hostiles. Tholey, que ha comparado la eficacia de las diferentes actitudes, concluye que un procedimiento basado en el diálogo y la conciliación tenía más posibilidades de conducir a experiencias positivas, permitiendo al soñador conocer el significado del sueño y descubrir el origen de sus conflictos psicológicos. Tholey informa haber mejorado en un contexto terapéutico la condición de los pacientes que sufren de ansiedad, de poca seguridad en sí mismo o de dificultades de adaptación social mediante lo que describe como un “programa de autocuración”. Estas afirmaciones se basan sin embargo en estudios de caso y no han sido objeto de estudios controlados.

Otras aplicaciones

Además de dichas aplicaciones, el sueño lúcido se practica con el fin de explorar lúdicamente las posibilidades del mundo onírico, con el fin de satisfacer deseos, efectuar desarrollos personales o para realizar búsquedas espirituales. También se puede emplear con fines artísticos y creativos, con el fin de abordar cuestiones o como “simulador” para las acciones de la vida cotidiana. Además, muchos investigadores han insistido en su interés práctico en los campos de la filosofía y las ciencias de la consciencia.