¿Tienes problemas para dormir? 1

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El insomnio en sí mismo, no es una enfermedad; es un síntoma que nos indica que algo está sucediendo en nuestro mundo interno y/o externo y que necesitamos resolverlo.

Dormir es una parte muy importante de nuestra vida. Es el momento que utilizan el cuerpo y la mente para descansar, regenerarse y realizar diferentes procesos importantes.

Cuando no dormimos, tenemos sueño durante el día. Nos cuesta trabajo concentrarnos, estamos irritables, cansados, etc.

Tenemos insomnio cuando, durante un mes o más:

  •     Nos cuesta trabajo quedarnos dormidos al acostarnos.
  •     Nos despertamos en la madrugada.
  •     Nos despertamos varias veces durante la noche.
  •     Dormimos las mismas horas de siempre, pero no descansamos.

No todos necesitamos las mismas horas de sueño. Algunas personas necesitan de 9 a 10 horas diarias. Mientras que otras con 5 tienen suficiente. Las personas mayores de 60-65 años, generalmente tienen suficiente con 6 horas.

¿Cómo puedes saber si duermes lo que necesitas? Observando cómo te sientes al despertar y durante el día.

El insomnio puede estar causado por:

  •     Malos hábitos para dormir.
  •     Preocupación o ansiedad.
  •     Falta de actividad (una vida muy sedentaria).
  •     Esforzarse demasiado por dormir.
  •     Depresión.
  •     Algunos medicamentos.
  •     Ciertas substancias: alcohol, cafeína, nicotina y algunas drogas.
  •     Dolor.
  •     Menopausia.    Un ambiente inadecuado: ruido, luz, un colchón en mal estado, etc.
  •     Algunas enfermedades como obesidad, hipertiroidismo, presión alta, problemas de próstata, síndrome de piernas cansadas, enfermedades respiratorias, etc

Es más importante la calidad de sueño, que la cantidad de horas dormidas.
Un buen sueño, es un sueño profundo.

Existen 5 etapas en el sueño. En cada una de ellas se producen ciertos cambios físicos y la profundidad del sueño varía.

La etapa 4 es la de mayor profundidad y la etapa 5 es en la que se sueña.
Durante esta etapa las ondas cerebrales son parecidas a cuando estamos despiertos. Por lo tanto, si el despertador suena en esta etapa, es más fácil despertarnos y levantarnos.

Cuando suena durante el sueño profundo, nos cuesta mucho trabajo despertar. Si esto te sucede con frecuencia, prueba poner el despertador 30 o 40 minutos antes. Duermes menos, pero te sientes mejor al despertar. Prueba unos días y ve qué sucede.

La cantidad de luz que recibimos durante el día está relacionada con nuestra forma de dormir de noche. Si recibimos poca luz durante el día, dormimos menos durante la noche. Esto está relacionado con nuestro reloj interno y el funcionamiento del cerebro y hay que tomarlo en cuenta cuando tenemos insomnio.

La mejor posición para dormir es acostados sobre la espalda o de lado.
Dormir boca abajo comprime los órganos vitales y provoca tensión en la cintura, por lo que dificulta un buen sueño.

Una siesta corta, de más o menos 20 minutos, puede ser energetizante, siempre y cuando no haya problemas de insomnio.

Si tu problema para dormir es sólo de vez en cuando o te dura pocos días, no te preocupes. Si es frecuente ¿crees que estás teniendo mucho estrés? Prueba con un programa de manejo de estrés. Con frecuencia dormimos más de lo que pensamos, porque los momentos en que estamos despiertos durante la noche, nos parecen más largos.

Si tienes insomnio, revisa tus hábitos de dormir utilizando un diario en donde registres:

  • A qué hora te acostaste y a qué hora te levantaste.
  • Cuantas horas dormiste.
  • Qué calidad de sueño tuviste.
  • Cuántas veces durante la noche te despertaste.
  • Qué hiciste: Me quedé en la cama, me relaje, me levante a leer, etc…
  • Cantidad de cafeína (café, te, refrescos, cafiaspirina, etc.) que tomaste durante el día.
  • Lo que comiste durante el día y antes de dormir.
  • Tus sentimientos durante el día y al anochecer.
  • Medicinas que tomas.
  • Y cualquier otro dato que creas que es importante.

Hazlo durante varios días, analiza la información y saca tus conclusiones.