Entrevista a Carol Sabick

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Recordándola, he encontrado estra entrevista de 2006:
Introdujo el Hemi-Sync en España hace una década, un sistema de sonido creado para facilitar la expansión de la conciencia. Con ella les dejamos…

Su proyecto más inmediato es crear en España el Centro Europeo de Hemi-Sync, una escuela laboratorio donde puedan llevarse a cabo experimentos controlados sobre las transformaciones cerebrales que se producen con esta tecnología.Sin siquiera sospechar que terminaría convirtiéndose en representante del Instituto Monroe en Europa, y que el sonido “transformaría” por completo su vida, anduvo doce años dedicada a confeccionar y afinar clavecines, mucho antes de doctorarse en medicina bioenergética en Inglaterra y Sri Lanka, donde estudió los efectos del sonido para aliviar enfermedades relacionadas con el estrés. Eso fue a principios de los noventa. Poco después viajaría a Virginia para hacer su primer curso en el Instituto Monroe. Desde entonces su vida ha girado en torno al Hemi-Sync. Además de impartir cientos de cursos con esta tecnología, con su asociación de Reiki ha ayudado a muchas personas a sanar y a evolucionar.

Algunos lectores la conocerán por el reportaje “Viaje al fondo del cerebro” publicado en ENIGMAS –núm. 10, 2001–; otros por haber realizado con ella algunos de sus cursos. Ahora nos habla en exclusiva para nuestra revista sobre su peculiar experiencia transformadora con Hemi-Sync.

¿Cuándo vino a España y por qué?
En los años sesenta vine a estudiar historia en el Museo de Navarra, donde había un plan de estudios especial para extranjeros, y obtuve una titulación similar a filosofía y letras. Aprendí mucho. Luego estudié derecho y durante un tiempo ejercí la abogacía, pero no me gustaba pleitear. Terminé por dejar todo eso atrás cuando me adentré en el mundo del sonido. Me interesaba mucho conocer los efectos que estos producen en la materia y el cuerpo físico.

¿Cuándo se produjo el contacto con el Instituto Monroe?
En 1988 me encontraba con mis tres hijos esperando un vuelo en el aeropuerto neoyorquino de J. F. Kennedy cuando nos anunciaron un retraso de diez horas. Para mantener entretenidos a los niños durante tanto tiempo nos dedicamos a recorrer librerías. En una de ellas me cayó un libro a los pies. Al ir a cogerlo vi que se titulaba Megabrain y que hablaba de tecnologías para potenciar el cerebro. En él hablaba del Instituto Monroe y me interesó mucho. Me puse a indagar pero nadie sabía dónde estaba. Entonces no teníamos Internet y tardé dos años en encontrarlo. Coincidió con una crisis personal y decidí ir allí a hacer los cursos que impartían. Comprendí que hay que ir a esos cursos cuando te sientes mal y no cuando todo va bien.

 ¿Qué sucedió en aquella primera visita?
Como estaba agotada y en crisis me pasé cuatro días durmiendo, ante lo cual pensé que no necesitaba haber ido tan lejos para algo tan simple. Sin embargo, los instructores me decían que mi cerebro estaba “funcionando” y, efectivamente, la experiencia extática no tardó en llegar. Por unos instantes tuve conciencia del Todo, de la Eternidad. No vi ningún ser de luz, sólo una luminosidad increíble. Tardé en recuperarme; bueno, todavía no me he recuperado –ríe–. Volví a España y noté que todo empezaba a ir mucho mejor; estaba más tranquila. Encontré trabajo y cada vez que tenía dinero volvía a Monroe. Aunque tenía temor de que el “viajar tan lejos con Hemi-Sync” pudiera alterar mi mente, cada vez me sentía mejor. Allí también me inicié en Reiki y en España empecé a trabajar en este sistema a diario. Durante las sanaciones poníamos como música de fondo sonidos de Hemi-Sync, pero pensé que tal vez a esas personas enfermas les podría ayudar trabajar con sonidos de forma más profunda. Hice unos experimentos que fueron desastrosos porque las instrucciones estaban en inglés. Poco después, en el Instituto Monroe me dijeron que habían preparado unas cintas para que yo les pusiera la voz. Así pude empezar a divulgar el Hemi-Sync en España haciendo cursillos de fin de semana. Corría el año 1995. No estaba cualificada oficialmente, pero dos después me otorgaron el título. Me ofrecieron ser instructora en el propio Instituto Monroe. Hace cinco años les convencí para que me dejaran traer los cursos residenciales en español. He estado haciendo un par de ellos a lo largo de doce meses. Más recientemente conseguí que la hija de Monroe accediera a que pudiera hacer cursos de un nivel más alto.

Después de la primera experiencia extática usted ha escuchando innumerables horas de sonidos Hemi-Sync. ¿Qué le han aportado?
He tenido bastantes experiencias importantes, algunas de amor incondicional con personas que no conocía o con otras que me habían perjudicado. He tenido épocas de encontrarme con guías que me ayudaron mucho como el propio Robert Monroe. Yo notaba su presencia en mis cursos, animándome y ayudándome. Me sigue ocurriendo a pesar del tiempo transcurrido.

¿De qué otros guías podría hablarnos?
No sé cómo definirlos. Se les suele llamar seres de luz, entre otros nombres, pero he tenido conexión con muchos, algunos parecidos a plantas o insectos. A veces son sensaciones, otras son imágenes. He aprendido que hay muchas formas de vida que no tienen nada que ver con la nuestra. Hemi-Sync me ha ayudado a expandir la mente, pero nunca he llegado a sentir a Dios; me habría disuelto.

La imagen que usted proyecta como instructora de Reiki y de Hemi-Sync es la de una personal cabal, seria y rigurosa, con los pies en la tierra que, en definitiva, se dedica a divulgar una tecnología que ayuda a la expansión cerebral. ¿No teme que se malinterprete su labor cuando habla de “trabajos para salvar almas”?
Lo más bonito de haber aprendido con Monroe ha sido que su trabajo era científico y nos enseñó a buscar confirmaciones. Para mí siempre ha sido importante en esta actividad el tener pruebas y las he obtenido en muchas ocasiones. Eso es algo que ayuda mucho y anima a proseguir.

¿No es muy subjetivo ese trabajo? ¿Cómo se lleva a cabo?
Con la ayuda de la tecnología de sonidos binaurales se facilita la expansión de la conciencia, se tienen experiencias realmente transformadoras. Monroe decía que permitía cambiar nuestra perspectiva de lo que es la vida y perder el miedo a la muerte. Una vez que tienes experiencias de este tipo y sabes que tu mente se mantiene viva en otra dimensión, ese temor desaparece.

Además de Hemi-Sync es instructora de Reiki. ¿Qué supuso esa actividad sanadora en su vida?
En 1995 fundé con otros maestros la Asociación de Servicio Reiki, una escuela tradicional que garantizara la enseñanza del Reiki y ofreciera ayuda a quienes lo necesitaran. Confirmé que hay energías que están ahí al servicio de todos y que podemos utilizar en nuestro beneficio. Se ayuda a los demás a que despierten, a que saquen fuera lo que tienen dentro, a que mejoren… Ser un canal de amor incondicional, poder ayudar a los demás a sanar y a que sus vidas mejoren es algo muy bonito y no lo puedo abandonar.

¿Qué testimonios de experiencias con Hemi-Sync ha obtenido de sus alumnos?
Lo ideal sería que fueran ellos mismos quienes las contaran. He recibido muchas cartas hablándome de su evolución tras los cursos, pero en general, como normalmente imparto diferentes niveles, vuelvo a encontrarme con las mismas personas un tiempo después y eso me permite seguir su evolución. Muchos cambian la perspectiva de todo; los problemas que tenían o siguen teniendo los contemplan y viven de otro modo, se mantienen más presentes en la realidad cotidiana. Algunos tienen experiencias especiales, como una señora que había tenido un accidente de coche quince años atrás, que le había dejado muy traumatizada y me contó que el Hemi-Sync le había vuelto a la vida, como si le hubieran levantado un velo. Al margen de los alumnos que se apuntan a los cursos, hay muchas personas que han escuchado las cintas de Hemi-Sync por primera vez y me llaman para decirme que después de años de utilizar pastillas han conseguido dormir sin ellas; o bien me llaman padres cuyos hijos tenían problemas de concentración y después de escuchar los sonidos han mejorado sus niveles de atención y van mejor en el colegio; cosas así. También otras que han podido controlar el dolor físico o anímico, o cambiar hábitos. Con frecuencia, la repercusión es sorprendente.

¿De qué modo puede ayudar el Hemi-Sync a superar problemas de la vida cotidiana? ¿Hay algún tipo de peligro en la escucha continuada de estos sonidos, dado que con ellos el cerebro entra en un estado aparentemente alterado?
Debo decir que las personas con epilepsia u otras enfermedades neurológicas deben tener cuidado al emplear estos sonidos. No lo recomiendo o en todo caso sólo bajo supervisión médica porque se pueden activar las zonas cerebrales más afectadas. Como el Hemi-Sync activa los dos hemisferios, algunas personas dicen a veces que notan la cabeza pesada. Eso es muy normal al principio hasta que el cerebro se adapta o reajusta. Algunas tienen experiencias curiosas de desbloqueo. Por ejemplo, les vuelven sensaciones olfativas de décadas atrás relacionadas con algún trauma o accidente.

¿Qué puede adelantarnos sobre su proyecto de crear un centro europeo de Hemi-Sync en España?
Estoy en ello. Primero tengo que buscar una ubicación especial, no se puede forzar. No se trata sólo de ofrecer cursos de Hemi-Sync, sino también de llevar a cabo experimentos controlados en laboratorio con la tecnología adecuada, en habitaciones aisladas, con privación sensorial plena. Así se realizarían todo tipo de controles sobre el cerebro y otros parámetros fisiológicos. No es lo mismo hacer un curso en un laboratorio, con electrodos en la cabeza y un instructor que dirige, hace preguntas y graba las impresiones del sujeto. Tengo ganas de facilitar esa experiencia aquí y, de paso, investigar más sobre las transformaciones cerebrales que se experimentan con sonido. En 0 te puedes poner unos electrodos y comprobar positivamente que algo está ocurriendo cuando entras en diferentes fases de expansión de la conciencia. Estas experiencias son difíciles de explicar, por ello es importante controlarlas científicamente. Supondría un verdadero avance en el conocimiento de nuestro cerebro y sobre el acceso que tenemos a las experiencias extáticas y espirituales.

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