Meditar unos minutos al día mejora el control de emociones en el cerebro

Imágenes de resonancia magnética revelaron que quienes practican esta técnica ven incrementada su materia gris.

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Tomar una decisión es una capacidad que tiene que ver con conocer las propias emociones. Esa habilidad de identificar cuáles son las opciones que hay y cómo éstas pueden o no ir de la mano con las necesidades, es una destreza que, biológicamente, se desprende del funcionamiento de la corteza orbitofrontal.

Quienes practican la meditación entre 10 y 90 minutos diarios tienen esa y otras áreas cerebrales más desarrolladas. Eso fue lo que un equipo de investigadores de la U. de California en Los Angeles (Ucla), en EE.UU., logró probar con imágenes de resonancia magnética de alta resolución.

El estudio, publicado en la revista NeuroImage, aplicó esta técnica a 22 personas que meditaban y 22 que no. De esta forma, se determinó que los meditadores tenían volúmenes significativamente mayores de materia gris en la corteza orbitofrontal, el hipotálamo y el giro temporal inferior, zonas ligadas al control de emociones.

Los meditadores practicaban técnicas conocidas como zazen, vipassana y samatha. Estas consisten en establecer una fuerte conexión entre mente y cuerpo mediante la atención a las sensaciones físicas y evitando la irrupción de los pensamientos, lo cual se logra al asumir una posición sentada y respirar profundamente.

Las personas habían practicado estas técnicas entre cinco y 46 años, con una media de 24 años, y la mayoría meditaba entre 10 y 90 minutos. En ellos, el aumento del volumen cerebral, dicen los expertos, fue de hasta un centímetro cúbico en las regiones mencionadas. Este índice, según el neurólogo Jorge Villacura, de la Clínica Dávila, puede ser considerado como una cifra “nada despreciable”.

Los autores no encontraron ninguna región en la que los no meditadores tuvieran un volumen mayor o más cantidad de materia gris. “Sabemos que la gente que medita consistentemente posee una capacidad excepcional para cultivar emociones positivas, mantener la estabilidad emocional y concentrarse en un comportamiento consciente”, explicó Eileen Luders, autora del trabajo. “Las diferencias observadas en la anatomía cerebral podrían darnos una clave de por qué los meditadores tienen estas capacidades excepcionales”.

MÁS DECISIÓN

Las zonas que presentaron aumento de volumen, explica Jorge Villacura, corresponden al área donde se agrupan los somas neuronales, que son el cuerpo “inteligente” o el “cerebro” de la célula nerviosa. “Se supone que al haber mayor volumen, hay más concentración de cuerpos neuronales, lo que en teoría significa tener más capacidades o ventajas cognitivas, de concentración o de manejo del pensamiento”, explica el especialista.

Los autores señalan que estudios anteriores han revelado pruebas de que la corteza orbitofrontal está estrechamente vinculada con la capacidad de regular las emociones, específicamente, al suprimir estímulos negativos. “El aumento observado podría reflejar habilidades ligadas a la autorregulación y a la flexibilidad de comportamiento”.

Las capacidades derivadas de esta zona del cerebro se traducen en ser más coherente al decidir, separar los pensamientos automáticos y los hábitos y, por lo tanto, permitir el examen de las opciones más congruentes con las necesidades y valores personales.

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