Feliz Navidad

De aceptación, bondad, compasión y humildad se crearon las bases de una festividad que hoy, como ayer, ayudó a la humanidad a encontrarse a sí misma en medio de las vicisitudes, el dolor y la opresión. No hay otra fecha en el calendario que estimule tanto a los seres humanos como el día de Navidad.

Unos cuantos siglos después, con epidemias, guerras, revoluciones y consumismo incluidos, hacemos frente a otros tipos de adversidades y nos replanteamos cuál es el verdadero sentido de la Navidad. ¿Apostar por la esperanza, el perdón, la fe y el amor o simplemente obsequiar regalos?

De cualquier manera, hay mil maneras de entrelazar ambos sentidos: repartir la alegría entre los 365 días del año, regalar un buen libro o un buen abrazo; darle de comer a quien tenga hambre o ayudar de alguna forma a quien no tenga techo.

Celebrar Navidad es incluso mucho más que aferrarse a los parámetros de la fe religiosa que la profesa. Es reconocer sus valores y que nos hacen reflexionar sobre la imperiosa necesidad de conseguir un mundo mejor, que venza los intereses de los poderosos y supere las promesas que nunca se cumplen.

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