Meditar para calmar la mente

«Vivimos atados a múltiples preocupaciones y con un nivel de estrés muy grande que, por lo general, no es debido a situaciones reales. No es que tengamos un león al lado que nos vaya a comer. Casi siempre nos generan estrés cosas imaginarias que nos creemos. Como si estuviéramos soñando y no nos diéramos cuenta. Es una proyección de futuro constante que nos arrastra», reflexiona Diex, que desde 2011 imparte en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) dos cursos basados en los programas de mindfulness de la Universidad de Massachusetts.

Las personas que empiezan a hacer meditación dicen que tienen más capacidad para regular sus emociones y su estrés, y mayor grado de bienestar y serenidad. Que pueden, por ejemplo, hacer la compra o cocinar tranquilamente. No obstante, subraya que los programas de iniciación, como su curso de ocho semanas, «no son un milagro, pero sí te muestran un camino para toda tu vida». ¿Y por qué no intentarlo con Hemi-sync?

La lista de beneficios de la meditación es inmensa. Hay personas que quieren dejar de fumar, por ejemplo, y, además de lograrlo, se dan cuenta de que duermen mejor, o que les ha bajado la presión arterial y sus problemas respiratorios han mejorado. Los monjes budistas, con miles de horas de meditación a sus espaldas, han permitido a los científicos constatar los cambios que la meditación produce en el cerebro y que han sido medidos con técnicas de imagen, como la resonancia magnética funcional y más recientemente, la magnetoencefalografía (que mide la actividad en distintas zonas durante un tiempo). Los sorprendentes resultados obtenidos durante un estudio de la Universidad de Wisconsin (EEUU) con el monje tibetano Matthieu Ricard hicieron que en 2007 fuera considerado «el hombre más feliz de la Tierra».

Hay muchas otras investigaciones sobre este tema. Richard Davidson, de la misma universidad, descubrió que las personas con tendencia a la depresión tenían una predominancia en la activación de la zona prefrontal derecha del cerebro, mientras que las personas con mayor capacidad para regular sus emociones tienen más activada la izquierda. Un experimento mostró que tras ocho semanas de meditación, éste último empezaba a activarse. Asimismo, otros estudios revelaron que los meditadores a largo plazo tienen mayor densidad neuronal y sus cerebros se conservan jóvenes más tiempo. O que presentan mayor rugosidad, un aspecto relacionado con la capacidad para procesar información.
Contraindicaciones

También existen contraindicaciones: «Como con cualquier fármaco o terapia, puede ser perjudicial si se utiliza mal. Hay que tener cuidado con las personas con trastorno obsesivo compulsivo. También con los pacientes con depresiones agudas, que tienen pensamientos suicidas o apenas pueden levantarse de la cama», enumera.

Para obtener beneficios hay que practicar a diario, al menos 10 minutos aunque suele recomendarse una hora.

Aunque en teoría meditar es sencillo, llevarlo a cabo no lo es en absoluto. Se trata de observar los pensamientos y emociones en el presente, dejando que pasen como nubes en el cielo, pero sin oponerse ni agarrarse a ellos. Al principio es casi imposible, tienes una cascada de pensamientos que van y vienen. Se suele decir que después se convierten en un río, y al cabo de muchas horas de meditación, la mente se convierte en un océano de calma. No necesitas nada externo o irte a las islas Seychelles para entrar en esos estados.

La meditación es un estado al que hay que llegar. Es como intentar alcanzar el sueño. Para llegar a dormir puedes usaruna serie de técnicas, que te pongas un pijama, que tengas una cama cómoda… pero puedes dormir o no. Lo mismo sucede con la meditación, puedes alcanzarla o no. Hemi-sync enseña  herramientas y técnicas para poder llegar a ese estado de una manera mucho más sencilla, simplemente dejándote llevar.

La clave es la práctica diaria pero ¿cuánto debe dedicarse? Los instructores consultados coinciden en que el tiempo depende de cada persona pero hay que meditar a diario. Lo habitual es que se recomiende dedicar entre 40 minutos y una hora diaria de práctica formal, aunque al menos habría que hacerlo durante cinco o diez minutos e ir aumentando progresivamente. También es muy importante la práctica informal. Es decir, poco a poco y progresivamente, comenzar a hacer las cosas de manera consciente y no mecánica.

 

 

 

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